lunes 4 de julio de 2011

Cine y Emoción



Hace años, muchos años, en esta galaxia, en este planeta, en este continente, país y ciudad existían unos cines llamados Cinerama. Independientemente del costosísimo sistema de triple proyección que pude disfrutar en una única ocasión con la reposición que se hizo en el Teatro Nuevo Cinerama de Barcelona de "La Conquista del Oeste", a finales de los sesenta, recuerdo la emoción al penetrar en esos locales ( concretamente en Barcelona el Nuevo y el Florida, y en Madrid el Albéniz y el Proyecciones ), la luz tenue, la gigantesca pantalla recubierta con una cortina - rojas las del Nuevo si no recuerdo mal y azules las del Florida ), y cómo empezaba a sonar la música de la Obertura, se apagaban las luces y se iban abriendo las cortinas exhibiendo una pantalla blanca, brillante, cóncava y demoledora mientras un esplendoroso sonido estereofónico reproducía las brillantes composiciones musicales. Recuerdo especialmente la obertura de Alfred Newman para La Conquista del Oeste, una de las mejores que se hayan compuesto nunca, o el majestuoso arreglo musical que hizo Johnny Green con la música de Lionel Bart para Oliver, o Así hablaba Zaratustra de Strauss en el 2001 de Kubrick.

Desaparecieron esas salas...Y la emoción del cine se fue apagando.

Algunas veces aparecen películas que te permiten seguir creyendo en el milagro del cine ( Midnight in Paris de Woody Allen sin ir más lejos).

Pero siempre recordaré la noche del estreno de "Manhattan" en el Club Coliseum, ese Nueva York en blanco y negro que se veía en la pantalla del cine más lujoso de Barcelona...o ET en el Urgel, o Ricas y Famosas en el cine Balmes donde ahora está mi antiguo gimnasio, el Metropolitan...Afortunadamente la memoria es grande, y los recuerdos están ahí, esperando que de vez en cuando les dé un poco de vida. Basta con poner alguna de las bandas sonoras de aquellos años para que todo vuelva a brillar como entonces....

Todo esto vino a mi memoria esta tarde, cuando vi una foto de Hiroshi Sugimoto que expone en Venecia y lo hará también en Edimburgo. Una foto que hizo hace años en el Cinerama Dome de los Angeles...Parece que estoy ahí, en esa sala que se parece mucho al desaparecido Florida, expectante ante el inicio de 2001 una Odisea del espacio. Ver ese león de la metro dibujado sobre fondo azul, escuchar esa obertura de Strauss en aquella pantalla gigantesca. Me sentí bien pequeño perdido en esa inmensidad, y a la vez el niño más afortunado del planeta...

1 comentarios:

Lluís dijo...

Es curioso como esas sensaciones permanecen incrustadas en nuestro recuerdo, probablemente magnificadas por el tiempo, y como anhelamos en vano poder repetir algún dia ese "subidón". Recuerdo con nostálgia mi primer visionado de Ben Hur en una sesión de reposición estival, hace ya unos cuantos años, en el entonces impresionante cine Florida.

O ese dia en el que con trece años (curiosamente la misma edad actual de mi hijo) decidí ir yo solo a ver Jaws en el Cine Bosque y como me hundia cada vez más en aquel soberbio butacón acojonado por la aleta de aquel escualo mecánico.

Magníficas películas, espectaculares escenarios, inborrables recuerdos.